
Plaza
de mayo en una
concentración popular
durante el año 1973 |
En
el 73 había de todo, como siempre, pero
se destacaba una enorme furia y un extraordinario
deseo de ganar. Por ambos bandos, aunque eran
más de dos, los que estaban a la vista.
Habían, como siempre, canallas y canallitas.
En ambos bandos. Hablo de los bandos "revolucionarios",
porque el otro siempre está. Vigilante,
amenazante, ejecutante, inamovible. Todavía
hoy están. Y se crecerán.
La Plaza de Mayo se llenaba un día sí
y otro también con una inmensa cantidad
de gente que gritaban por la patria socialista
o por la patria peronista. Y corría sangre
de un grito a otro. Y los de la patria socialista,
antes
de ir a la Plaza, daban instrucciones de cómo
neutralizar a los otros que también gritaban
por la patria socialista, pero tenían matices,
no eran puros. Los que gritaban por la patria
peronista eran los que pegaban, tiros, golpes
o insultos, pero ellos estaban calculados, formaban
parte de lo planificado. En cambio los no-puros,
los marxistas o los marxistoides, eran colados,
no estaban en el gran juego, en el general. Había
que combatirlos.
Con
el general también hubo bronca y se siguió
gritando por la patria socialista, a pesar de
que aquél primer 11 de septiembre el Imperio
señaló contundentemente que en su
patio trasero, de socialismo, nada. Es más,
se empezó a hablar, entonces, hace casi
treinta años, de la Doctrina de la Seguridad
Interna, la Operación Cóndor fue
su instrumento, los 30 mil desaparecidos argentinos,
más los miles de desaparecidos chilenos,
uruguayos, paraguayos y cono sureños en
general, sólo fue su consecuencia.
(El
Grupo Barrilete participaba de la movida eufórica,
aparecía en cada acto masivo para volantear...
con poemas, firmados por cada autor. La gente
no se lo podía creer, miraba los poemas,
nos miraba a nosotros y buscaba adivinar nuestras
aviesas intenciones.)
Los
(i) Responsables de siempre no dieron demasiadas
explicaciones de porqué nosotros debíamos
seguir "exigiendo" la patria socialista
después de la muerte de Allende, del estadio,
de la brutalidad, del beneplácito de Kissinger
y de algunos otros signos menos evidentes, como
la invención del Eurocomunismo por aquellos
que, en Europa, vieron clara la advertencia y
la dirección del Imperio.
Poquísimos
años después las (i) responsables
direcciones revolucionarias pasarían a
la clandestinidad y a la preparación de
su traslado a Europa mientras la gente común
seguía gritando por la patria socialista,
y el gobierno peronista primero, con López
Rega como ideólogo y ejecutor, y la dictadura
militar luego, perseguían y masacraban
a los militantes, a los simpatizantes y hasta
a los tímidos. En esas circunstancias,
algunos, seguíamos escribiendo poemas,
denunciando desapariciones de escritores, haciendo
actos públicos, colectas para pagar abogados,
y, sobre todo, comenzábamos a despedirnos
entre nosotros con la convicción de lo
definitivo, de lo incierto, de lo irremediable.
Ahora,
algunos, vivimos el cansancio. A 30 años
de aquella época se vuelve a dar un 11
de septiembre trágico y siniestro. Otra
vez nos cambian el mundo, en el mismo sentido,
como otra vuelta de tuerca, a partir de los hechos
de un 11 de septiembre.
Un montón de muertos inocentes asesinados
mientras los veíamos en vivo y en directo
por la televisión. Aparentemente un solo
y único responsable principal, un tal Bin
Laden. De este hombre sabemos muy pocas cosas,
era un millonario saudí que fue reclutado
y adiestrado por la CIA para luchar contra los
soviéticos en Afganistán, parece
ser que fue un alumno ejemplar, ni siquiera se
sabe si está vivo o muerto.
Lo
que sí sabemos es la consecuencia de lo
sucedido este 11 de septiembre, el mundo entero
entra en alerta máxima, está en
peligro la Seguridad Interna del Imperio que declara
la guerra total al terrorismo en todas sus formas,
incluso en las aparentes.
Hoy, escribir esto es peligroso, pero también
es peligroso escribir un poema, o ser distinto,
o llamar la atención por cualquier cosa.
Ni decir lo que significa ser árabe, o
sólo moreno de tez, o ser extranjero, o
silencioso, o ruidoso.
El
Estado Policial ya es un hecho, no hay intimidad
de ningún tipo, en poco tiempo los Derechos
Humanos, tal como los conocíamos, dejarán
de existir, ya dejaron de existir para muchísimas
personas. La guerra contra el terrorismo internacional
es tan amplia como la enunció Saint Jean
hace 30 años en la Argentina: "Primero
vamos a matar a todos los subversivos, después
a sus colaboradores, después a los simpatizantes,
después a los indiferentes, y, por último,
a los tímidos."
Nosotros,
los del patio trasero, fuimos conejillos de india.
Hoy el mundo entero se postrará ante el
Imperio que, además, se fortalece con esta
economía de guerra y se enfrenta incluso
con sus supuestos aliados, como en el caso del
acero.
Todo
esto es muy triste. Da mucha pena. Quita las ganas
hasta de escribir. - |