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NBuenos Aires desde Río de Janeiro, Brasil
por Andrea Santos»n
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Un intermedio entre León Ferrari y Sebastiäo Salgado.
Texto y Traducción por Andrea Santos. Versión Portugués»

Obra de
León Ferrari


Obra de
Sebastião Salgado
La obra del autodidacta León Ferrari, en especial los collages y sus reflexiones acerca de la condición existencial del ser absurdo en sus muestras personales, ha sido escasamente observada y considerando su importancia por el abanico de posibilidades de ser abordada desde múltiples perspectivas, me ha planteado analizar la figura de la religión en correlación al bestiario con que éste percibe el mundo y sus acontecimientos.

Este hombre autodidacta escindido desde su abismo existencial, necesita desvalorizar la institución religiosa, por medio de un bestiario que nada tiene que ver con las metamorfosis de humanos en animales fabulosos, místicos, protectores y guardadores de los tesoros y los afectos; sino más bien como una necesidad vital de olvido del posible abandono afectivo: carencia-ausencia, que en realidad se traduce por una lúcida conciencia trágica de la disolución del ser, de la institución religiosa, disoluciones que parecen marcar también todo su arte.

Interésame poner en relevancia los procesos artístico-textuales que configuran una estética de la obra de Ferrari y la forma como esta dialoga con propuestas similares de otras obras. De esta manera, podemos insertarla en el panorama estético de la modernidad tal como se ha manifestado en Argentina y en América Latina, y ponerla a dialogar con obras que en mí país y en el continente desarrollan propuestas análogas, como es el caso de algunos collages de Floriano Martins (brasilero) y las fotografías de Sebastião Salgado (brasilero).

Los collages forman parte de una obra no muy extensa pero que expresa rasgos estéticos inusitados para su época. Mantiene su vigencia hoy día dada su particular inserción dentro de la modernidad artística, aunque no haya tenido la suficiente valoración que merece, por lo que podemos inscribirla en esa tradición de los olvidados; y además podemos referirnos a la obra ferrariana como un lirismo atormentado que deviene siniestramente envenenado en la lucha por lo real, por la justicia. Cuenta, por demás, con suficientes razones para su inserción dentro de la modernidad artística; dado el reconocimiento a esa creatividad innovadora que parte de una tradición trágica, como reflejo de la sociedad argentina que la genera.

Sin duda, la obra ferrariana “La civilización Occidental y Cristiana” (1965) participa de la estética de la modernidad que acoge en su seno a la fealdad, lo ominoso, la abyección, la fragmentación de la narratividad, como vías para reflejar la escisión de la iglesia, su descentramiento, su disolución; el fin de la institución religiosa como eje y centro del mundo.

Produciendo, ahora, una intertextualidad, podemos decir de la misma manera que las obras de León Ferrari, Floriano Martins y las fotografías de Sebastião Salgado se insertan a la perfección dentro de las propuestas estéticas de los grupos que renuevan la noción de la estética clásica y la conciencia artística.

En las artes de el argentino y de los brasileros, el trabajo poético del lenguaje pareciera estar alejado de las posibilidades de alguna historia. Sin embargo, hay una continuidad narrativa, aunque dispersa o fragmentada, perfectamente localizable a través de ciertos enunciados que la van develando.

El lenguaje es utilizado como ámbito, como campanas de resonancias (de pura metamorfosis) para hacer con la tela de la sensibilidad: el mundo, el otro mundo.

Veo: el otro mundo redimensionado a través de ese lenguaje. Poder del lenguaje que opone y ofrece la posibilidad de un sentido desatado, en constante metamorfosis, y cuya más alta concreción es la figura (o la metáfora). Un ejemplo evidente de la retórica del lenguaje con un fin metamórfico del otro sentido más que simple lirismo que ambienta, es la forma como ellos expresan la escritura como reescritura. En caso de la fotografía de Sebastião Salgado, la imagen es una re-imagen. En los tres, la manera en que expresa el fracaso, la pobreza del espíritu, la violencia humana de hombre contra hombre, sin que olvidemos: aunque podemos encontrarla en la violencia sagrada.

Por fin, en ese bestiario metafórico, cual máscara para el teatro que es la vida, se revela en su particular metamorfosis el otro sentido. Trae la declaración de los Derechos del Hombre, trae nuestra civilización presenciando la fragmentación de la iglesia: las jerarquías eclesiásticas pierden poder y el número de sacerdotes de la iglesia católica diminuye.

A grande rasgos podemos decir que las obras de esos latinoamericanos, tratan de la reconstrucción de la historia de la América Latina y del universo humano, desde la visión existencial del absurdo, como una manera de ser, de estar-en-el-mundo; y desde el recuerdo y la mirada, no lo único ni la detentadora de la verdad en el arte.

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