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| BUENOS
AIRES DESDE EL MUNDO |
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Hablo
de arte y de valor humano...
Cristina Terzaghi de Argentina y de Cuba. |
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Finalizaba
1995, la lluvia alegrona por múltiples satisfacciones recorría
las calles de mi ciudad en esos últimos días de un año,
como suele suceder siempre; y es que se juntan familias, amigos, se
cumplen planes, y todos somos partes, disfrutamos hasta los más
mínimos detalles. Por cualquier rincón la música
contagiosa desde el amanecer, el brindis y por supuesto, el traguito
de Ron o la canchanchara -esa bebida afrodisíaca que nos legaron
los mambises, aquel, nuestro primer ejército libertador-. Santiago
de Cuba resguardada entre sus montañas, se reflejaba entre
las aguas del Caribe como una muchacha coqueta
con ese brillo inundado en destellos con olores a algas y nomeolvides.
Fue en estos días en que un grupo de artistas plásticos
de la ciudad de la Plata, de la
Provincia Buenos Aires, Argentina, incursionaban en esa ciudad tan
mía como de ellos, pintando murales, ya habían recorrido
todo el país. Allí estaba Cristina
Terzaghi, profesora superior en pintura mural, una artista excepcional
y por dicha, una gran amiga, compartiendo con mi gente, una más
entre todos, junto a Gretell, Julia Valdés, y otros tantos
artistas de mi ciudad. La Plata hizo posible fortalecer ese cariño
y mostrarme todo su valor humano. Su obra también está
en la portada de mi libro de poesía "La Luna en el Bolsillo".Hablo
de Cristina, la mujer del pincel, la de manos seguras sobre el lienzo,
la del sombrero negro alón, el tesón carismático
y la amplia sonrisa. Mucho hay por decir, en cada trazo hay una
simbología y un disfrute universal en todas sus obras, esa
valoración técnica se la dejo a los especialistas en
la materia. Esta vez quiero resaltarla, porque
precisamente diciembre del 95 estrechó un lazo inseparable
entre ella, mi ciudad, mis amigos artistas y mi pueblo en general.
A través de este portal ofrezco una ventana para que se multipliquen
los ojos, y mantengan vivos los latidos, porque qué es el arte
sino ese disfrute espiritual y necesario, esa divina recreación
de la realidad y de una forma u otra ese decir de lucha, sacrificio,
amor y denuncia en todos los tiempos con una técnica mesurada,
transparente y con elevado sentido estético. Acepten esta intención
como un merecido regalo de despedida de año ante las tantas
crueldades que avasallan los sentimientos humanos. Gracias Cristina,
por haberme dado la posibilidad de conocerte y conocer a los míos,
abrazados por siempre a través de las ideas y la cultura. |
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