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Buenos Aires y su
arquitectura me han llevado de la mano, como si se tratara de en un
sueño pensado, como si de pronto quedara detenida en un tiempo-espacio,
su inmenso puerto, el río como un mar empantanado... luces y
más luces, como si el destino me trasladara a París y
el obelisco al final de la Avenida 9 de Julio, se transformara de repente
en la torre Eifel.
Buenos Aires y
su gente no hacen sentir la distancia, menos aún en temporada
invernal, aunque de vez en vez se acurruque en el pecho la nostalgia.
Buenos Aires será,
me he preguntado muchas veces, ¿una ciudad de misterio? ¿fantasía?.¿Qué
magia sostendrá cuando aún caminando con el pensamiento
la minúscula brisa que acaricie te trae un tango o algún
acorde del bandoneón?
Hoy sé que
son reales sus calles, sus avenidas, sus plazas. ¡Es verdad! Buenos
Aires no es Argentina, tampoco el Gran Buenos Aires, per es el corazón
en la extensa existencia de este territorio tan hermoso como contradictorio,
tan rico como pobre, tan fuerte como débil, y es que en resumen,
caminos que vas andando te sigues encontrando como en cualquier lugar
con las dos caras de una moneda...
Me mentiría, me seguiría mintiendo toda la vida si digo
que no te amo Buenos Aires de tango gris, te amo, te amo... digo cuando
nadie escucha esta complicidad que me arde y me lastima porque soy una
más que ve y siente como te han manchado el traje y pisoteado
los zapatos. El último dolor es como un fuego vivo, cuando aparecieran
los caballos contra nuestras madres y de nuevo el espanto. Qué
decir si siento agachada la palabra. Cada noche duermo con los cascos
golpeándome la garganta, detonaciones en la sangre y un país
extenso y diminuto como un niño en espera de otro mañana,
mientras la historia herida continúa en reclamos lastimosos.
Cómo me dueles y me reafirmas desde lo que fuera un sueño
a este otro despertar.
No hay más
ficción, ha superado la realidad, sin embargo por ahí
andan los hombres de los pueblos multiplicados, con la cabeza erguida,
como árboles adheridos a sus raíces y raíces a
la tierra amada para hacer surgir nuevos soles, pero...
¡ Cuidado,
hombres, alertas!, Las fieras no han dejado nunca de vestir trajes de
ovejas, se ocultan en sus propias sombras listas siempre para el zarpazo
y la traición.
Que no divaguen los sueños, que no divaguen, me digo una y muchas
veces en ese afán de luz, en esa necesaria paz tan merecida,
y me pregunto: ¿estaré acaso asistiendo al parto de una
nueva nación, o un despertar diferente en la vida del hombre?
VISION
Tristeza, ya no
sé de qué hablarte.
No sé negarme... hace frío.
Hace frío en Buenos Aires,
a un costado se congela la sangre.
Hace frío
en la República.
Paredes de madera,
zinc y tejas,
paredes con oídos... hay gemidos!
Los niños
juegan con un perro y su futuro.
En todo el manto
sureño perlas acarician,
-adentrándose en los huesos-
Hay carencia de calor.
Buenos Aires, buena
brisa...
Argentina, mar
de tierra y desosiego,
Patria-Gorrión...
La Plata con sus
noches de fuego,
La Plata y su epopeya... Oh, lucero herido!.
Patria-Desamparo,
país herido...
cuántas arrugas y cuántos lamentos!.
Buenos Aires
rascacielos elevados y vacíos.
Hace frío
y no es Londres,
hace frío, no es París.
Hace frío y tan cerca y distante
la Tierra del Fuego.
NOSTALGIAS SUREÑAS
Corazón
americano
qué caminos vas labrando.
Sin prisa llega la brisa
con los vaivenes de guaiño.
La quena entrega
caricias
con sones del yaraví
por los montes de mi Cuba
por donde canta el totí.
Sur latino esta
nostalgia
que cabalga en la memoria
Cristales de luna fría
mezclada en sangre mulata.
Sureña milonga
entonan
con el viento altas palmas
las raíces van por dentro:
es réquiem por nuestros negros.
Patagonia, sur
indiano
floresta de multi-etnia
infinitud extendida
de azul y blanca bandera.
Qué corazón
callaría
si en la distancia te piensa
Sur de la guitarra triste
sur del son no caribeño.
De cuántas
formas te siento
cuando a mis playas sus olas
caracolas juguetonas
mecen ritos Loncomeo.
Ah, Patagonia sureña
metida dentro del alma
sur del cóndor, de lamento...
Indio y Afro tejen sueños.
Caminos que voy
cruzando
corazón americano.
Son mis brazos
tiernos lazos
mi garganta dulce trino...
Sur en el sur de mi alma
donde crece esta nostalgia.
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