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BUENOS AIRES DESDE EL MUNDO
SANTIAGO DE CUBA, Cuba
por Juanita Pochet Cala
juanimail@yahoo.com.ar
De un supuesto sueño a... la realidad.
 


"20 de diciembre de 2001. El pueblo movilizado en las calles de Buenos Aires expulsa al gobierno del presidente Fernado De la Rúa".

Avanzo con esa satisfacción de saberme una más entre las multitudes. Sensaciones de aprender cada día algo diferente. Así, fuera de mis calles en pertenencia real, descubrí otras alejadas de mis orillas. Como si fuera poco, la vida me ofrecía ese golpe de dicha, compartir con otras personas,otra cultura, otros hermanos, mi querido y lastimado pueblo argentino.

Desde aquella primera vez de asombro por avenidas populosas e incesante tránsito, vidrieras abarrotadas y noches arrabaleras, de cafetín y descargas poéticas, los noctámbulos pasos dejaban en el camino algún que otro sitio, nido para desamparados.


Buenos Aires y su arquitectura me han llevado de la mano, como si se tratara de en un sueño pensado, como si de pronto quedara detenida en un tiempo-espacio, su inmenso puerto, el río como un mar empantanado... luces y más luces, como si el destino me trasladara a París y el obelisco al final de la Avenida 9 de Julio, se transformara de repente en la torre Eifel.

Buenos Aires y su gente no hacen sentir la distancia, menos aún en temporada invernal, aunque de vez en vez se acurruque en el pecho la nostalgia.

Buenos Aires será, me he preguntado muchas veces, ¿una ciudad de misterio? ¿fantasía?.¿Qué magia sostendrá cuando aún caminando con el pensamiento la minúscula brisa que acaricie te trae un tango o algún acorde del bandoneón?

Hoy sé que son reales sus calles, sus avenidas, sus plazas. ¡Es verdad! Buenos Aires no es Argentina, tampoco el Gran Buenos Aires, per es el corazón en la extensa existencia de este territorio tan hermoso como contradictorio, tan rico como pobre, tan fuerte como débil, y es que en resumen, caminos que vas andando te sigues encontrando como en cualquier lugar con las dos caras de una moneda...
Me mentiría, me seguiría mintiendo toda la vida si digo que no te amo Buenos Aires de tango gris, te amo, te amo... digo cuando nadie escucha esta complicidad que me arde y me lastima porque soy una más que ve y siente como te han manchado el traje y pisoteado los zapatos. El último dolor es como un fuego vivo, cuando aparecieran los caballos contra nuestras madres y de nuevo el espanto. Qué decir si siento agachada la palabra. Cada noche duermo con los cascos golpeándome la garganta, detonaciones en la sangre y un país extenso y diminuto como un niño en espera de otro mañana, mientras la historia herida continúa en reclamos lastimosos. Cómo me dueles y me reafirmas desde lo que fuera un sueño a este otro despertar.

No hay más ficción, ha superado la realidad, sin embargo por ahí andan los hombres de los pueblos multiplicados, con la cabeza erguida, como árboles adheridos a sus raíces y raíces a la tierra amada para hacer surgir nuevos soles, pero...

¡ Cuidado, hombres, alertas!, Las fieras no han dejado nunca de vestir trajes de ovejas, se ocultan en sus propias sombras listas siempre para el zarpazo y la traición.
Que no divaguen los sueños, que no divaguen, me digo una y muchas veces en ese afán de luz, en esa necesaria paz tan merecida, y me pregunto: ¿estaré acaso asistiendo al parto de una nueva nación, o un despertar diferente en la vida del hombre?

VISION

Tristeza, ya no sé de qué hablarte.
No sé negarme... hace frío.
Hace frío en Buenos Aires,
a un costado se congela la sangre.

Hace frío en la República.

Paredes de madera, zinc y tejas,
paredes con oídos... hay gemidos!

Los niños juegan con un perro y su futuro.

En todo el manto sureño perlas acarician,
-adentrándose en los huesos-
Hay carencia de calor.

Buenos Aires, buena brisa...

Argentina, mar de tierra y desosiego,
Patria-Gorrión...

La Plata con sus noches de fuego,
La Plata y su epopeya... Oh, lucero herido!.

Patria-Desamparo, país herido...
cuántas arrugas y cuántos lamentos!.

Buenos Aires
rascacielos elevados y vacíos.

Hace frío y no es Londres,
hace frío, no es París.
Hace frío y tan cerca y distante
la Tierra del Fuego.


NOSTALGIAS SUREÑAS

Corazón americano
qué caminos vas labrando.
Sin prisa llega la brisa
con los vaivenes de guaiño.

La quena entrega caricias
con sones del yaraví
por los montes de mi Cuba
por donde canta el totí.

Sur latino esta nostalgia
que cabalga en la memoria
Cristales de luna fría
mezclada en sangre mulata.

Sureña milonga entonan
con el viento altas palmas
las raíces van por dentro:
es réquiem por nuestros negros.

Patagonia, sur indiano
floresta de multi-etnia
infinitud extendida
de azul y blanca bandera.

Qué corazón callaría
si en la distancia te piensa
Sur de la guitarra triste
sur del son no caribeño.

De cuántas formas te siento
cuando a mis playas sus olas
caracolas juguetonas
mecen ritos Loncomeo.

Ah, Patagonia sureña
metida dentro del alma
sur del cóndor, de lamento...
Indio y Afro tejen sueños.

Caminos que voy cruzando
corazón americano.

Son mis brazos tiernos lazos
mi garganta dulce trino...
Sur en el sur de mi alma
donde crece esta nostalgia.

 
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2001, El Muro Cultural