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BUENOS AIRES DESDE EL MUNDO
SANTIAGO DE CUBA, Cuba
por Juanita Pochet Cala
juanimail@yahoo.com.ar
Nos necesitamos humanamente humanos. (Parte I)
 
Finalizaba la década de los ochenta cuando a la ciudad de Santiago de Cuba, la más caribeña de la Mayor de las Antillas arribaban personalidades del arte y la cultura de distintas partes del mundo. Por lo general es así durante todo el año, sólo que con una connotación diferente desde los primeros días del mes de Julio, y es que precisamente en esos días, viste de gala la cultura de los pueblos en sus diversas manifestaciones durante la Fiesta del Fuego en el contexto del Festival de la Cultura del Caribe, América y el Mundo y el Coloquio Internacional: "El Caribe que nos Une". En realidad esta cita que tiene su origen por la década de los sesenta, gracias a la iniciativa de un interesante grupo de intelectuales donde se destaca el investigador y Director de la Casa del Caribe Joel James y el poeta Jesús Cos Causse, entre otros, con el respaldo del Ministerio de Cultura, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, entre otras entidades culturales, políticas y sociales. La iniciativa no demoró en cruzar los mares bajo el nombre de Carifesta. Feliz y próspera idea que permitía la presencia de escritores, artistas plásticos, cantantes, investigadores, y grupos musicales portadores de la cultura genuina de los pueblos. Colores, indumentarias, instrumentos musicales, otros rostros, otras voces y un mismo sentimiento.

¿Por qué precisamente ahora pienso en la década de los ochenta? Será tal vez porque cuando son "otros" quienes intentan dar otro rumbo al destino del hombre, cuando son otras las realidades, otros los desgarros, cuando se intenta en la lujuria universal reducir la posibilidad del recrearse de lo dulce y magnificante de la belleza humana y de la naturaleza, cuando no son precisamente estallidos de luces de los pueblos lo que avisoramos, cuando insisten otros en pensar por nosotros en ese intento de arrebatarnos ese derecho, no me queda otra que recurrir al pensamiento porque nos necesitamos humanamente humanos, civilizadamente civilizados.

Recuerdo que de México asistiera una nutrida delegación: danza, folclore, música, poesía, disímiles voces..." Totó, La momposita", esa viejecita azteca con su gracia, su música y su danza y el campechano decir a lo "guate". Poetas de matices inconfundibles, así conocí después a Aracelis Romero con su poesía erótica mezclada con la danza, Eurídice Román, la Consejera del Centro Iberoamericano. Santo Domingo con su merengue, Santo Domingo con sus colores y las voces inconfundibles de los profesores y titulares Vicioso y Victor Villegas, éste último con su libro "Botella al mar". Puerto Rico con el Che Menéndez, Puerto Rico y la resonancia del pensamiento martiano...."Cuba y Puerto Rico son, de un pájaro las dos alas"...Chile y las voces de los hombres de las Minas de Carbón, Chile y la voz de la tierra desde el alma mapuche de Rayen. Guatemala y las marimbas, los trajes y el folclore, los movimientos del hombre y la alegría de la sangre. Costa Rica y la poesía acercada de Julieta Robles por la arqueóloga y retratista de ese país. Nicaragua y la voz de Gioconda Belli movida por la brisa desde otras voces, Ecuador y Margarita con sus cuentos y canciones para niños. Venezuela y Eduardo, Venezuela y el tambor, Venezuela y sus danzas, Venezuela y su música inconfundible. Perú, Paraguay y el Uruguay, desde el recuerdo de Juana de Ibarbourou, entre múltiples voces y la melódica y profunda de Benedetti. Colombia y sus rituales, Colombia y el Ballenato, la Cumbia, Rosita, la coordinadora, y García Márquez de fiesta con la Patria Grande. Panamá y su Gala, la voz del poeta Correa hoy un mito después de ser asesinado brutalmente en su país. Correa, el poeta de las luces y las denuncias. Brasil y Thiago de Mello, Brasil y sus ritmos. Así son los pueblos cuando desbordan sus culturas. Desde las profundidades del sur hasta el norte, la Argentina, abrazada desde el corazón con su chacarera, el carnavalito, el tango y las voces de poetas recordando a Cortázar y a Borges, han sido y son tantos... Roberto Di Vita y su Mayo en la Sangre, Armando de Magdalena o sencillamente Marcelo y su plegaria al Che Guevara. Estados Unidos con sus valiosas personalidades y expresiones en las letras y la pintura.. Canadá y su Delegación encabezada por el poeta, profesor, e investigador Edgar Gousse, editor de las revistas para las Américas y el mundo Musse I'L y Rupture. Edgard, el lírico de origen haitiano.

Latinoamérica concentrada en una fiesta triunfal, abrazo con abrazo, garganta con garganta en esa única sinfonía del goce y recreación espiritual, que no queda en ese espacio, porque se funden los dos hemisferios, se funden los Continentes con expresiones similares donde nos reconocemos: España, Italia, Alemania, Suecia, Dinamarca, Australia, Rusia, India, Nigeria, Guinea Bissau, África toda, Japón...

¿Quién puede negar esas horas? ¿Quiénes de los que disfrutamos de ese encuentro no cubrió su cuerpo de sudor y se lloviznó del dulce néctar del abrazo humano y necesario.? Hoy digo con toda certeza una vez más, que el idioma jamás ha sido ni será impedimento en la comunicación de las buenas voluntades de los pueblos, el lenguaje manifiesto de una u otra forma fue y sigue siendo en todo momento el mismo: el del amor a través del encuentro o reencuentro depurado que año tras año continúa tejiendo esa elocuencia de hacer estallar la garganta y sacudir el cuerpo, de retar cada tiempo en ese incondicional derecho humano y sabio de mostrar la cultura de cada país.

La Fiesta del Fuego, colmada de Talleres de Música, Poesía, Conferencias, Exposiciones de Pintura, Fotografía, Cine, Danza, Teatro, Galas, Ceremonias Mágico-religiosas es sin dudas, la más hermosa fiesta cultural de los pueblos que a estas alturas de mi existencia he disfrutado poniendo de goce mi sangre mestiza.

Hoy recuerdo cada instante como si fuera el primer día, el primer año, y es que en nuestras vidas, ponemos de goce al corazón cuando logramos y aceptamos dar el salto y no aceptamos cuerdas que aten por excelencia el renacer del arte.

 
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