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Hoy, tal
vez cuando tantos desequilibrios enojan lo más noble
del hombre, hoy, cuando tanto se habla de globalización
y un sabor a reducción paladeo en los labios, quiero,
necesito gritar: "que no se rompa la magia, que no se
rompa", para que las danzas continúen cruzando
los Océanos con la canción de los pueblos, para
que continúen arrimándose a las orillas botellas
tiradas al mar con una poesía escrita, para que sigan
blancas palomas surcando y poblando los cielos, precisamente
en estos tiempos de inexactitudes e incertidumbres, de infinitos
desaciertos y cruentos dolores.
Sea la
Fiesta del Fuego, la obra magna en la "quema del diablo"
para salvar al planeta, para salvar el corazón de los
pueblos desde el corazón del hombre.
Quiero
rendir un espacio merecido a cada una de estas citas que nos
han ofrecido cientos de noches de fuego, de luz y de esperanza
desde una semana para mantenerse sempiterna vivificando las
tradiciones.
Hoy, ahora
y no otro día, quiero hacer honor a estos recuerdos
porque sé que en este Julio del 2002, la ciudad que
me vio nacer volverá a ofrecer vida en esta conjugación
mágica, porque se multiplicará la voz del poeta
y del cantor y las danzas serán rituales y honra para
nuestros ancestros. La fiesta será sin dudas, fuente
enriquecedora para este nuevo milenio nacido bajo los vicios
y espantos de un siglo vencido porque la cultura de los pueblos
con sus hombres como mensajeros tienen la alta responsabilidad
de construir un mundo mejor, porque todos por igual nos necesitamos
humanamente humanos.
Si se
me está permitido, deseo desde lo hondo de mis intenciones,
regalarles dos poesías, la primera, surgida en la década
de los ochenta y publicada en distintas Revistas y Antologías,
entre ellas Musse I'L, y Rupture, y traducida al Inglés,
Portugués, y Francés. La segunda, con especial
connotación para mí, nacida durante mi segundo
viaje a la Argentina, de un gran talento de este país:
Eladio Blázquez, retomo Honrar la Vida, aparecida en
el poemario La Luna en el Bolsillo, presentado en el Gran
Buenos Aires con el acompañamiento musical de la cantante
popular platense Miriam Sofía Sassone
ESPERANZA Y HUMO.
Gracias
por despertar las abejas del panal
en este universo de paja y nevada
en que aprendí de aciertos y desaciertos.
Te fuiste y pudiera decir: la soledad se ha sentado en mis
umbrales
como débil criatura, vi colar las piedras ofendidas
en su errar por las llanuras del mar, lloré hasta enloquecer
la luna.
Ah, que no conociste dolores de sirenas,
ni aguaceros atormentados en las madrugadas.
perdí la cuenta de los herrajes que sostienen el cuerpo
y de meses que han pasado ajenos, evaporados en humo.
Te fuiste y pudiera decir: en medio de los Océanos
hubo fuego
y Noé volvió para habitar este espacio,
han crecido finísimas azucenas en los dedos
para contentar las noches contrariadas, han cambiado los atuendos
cortinas de nubes.
Ah, si supieras cuánto me urgía amarte, tanto,
tanto,
sin el figurín de los trapos, así salvajemente
con fondo de tambores.
Llovizné de Ron y Miel las pajas de mi templo, sin
embargo te fuiste
y pudiera decir: mis manos, asideros universales están
vacías,
no te alcanzan mis ojos de lechuza herida, tus olores se perdieron
después que me sembraste de esperanza y humo, pero
hay cantos de mar
que acaban la locura.
Te fuiste y quisiera decir: soy una ola alzada que ha alcanzado
los astros
y desde esta puerta ancha esculpe las ciudades
HONRAR LA VIDA
(A propósito
del tema del mismo nombre)
...Porque nos necesitamos
ante el alba rota de los ríos
y nos hacemos florecer entre las tempestades
en otros poros,
cuando trabajamos el hambre en el desierto...
Amar la
vida
por la boca que nos cubre de besos
el calor de tu cuerpo con mi cuerpo
por el abrazo que precisamos, por el fuego...
Contra
los falsos profetas y los embusteros
contra los adoradores de ídolos...
Porque
nos crecen tantas raíces
y hemos aprendido a defender la estirpe...
Amar y
honrar la vida
por la sed de libertad que reclamamos,
porque merecemos cambiar el traje
y ver un nuevo sol y elevar nuestra voz
porque son tantas razones que nos sangran
por los sueños de ayer, de hoy y de mañana...
Honrar
la vida...
porque cabalgan nuestros corazones
y no queremos morir de tantas muertes
porque nos urge calentar el lecho
y amarnos por que sí... somos humanos.
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