| “Tania,
que se había quedado mirando a su padre pudo
comprender entonces a las gaviotas que le decían
“Tampoco ellos pueden ser sinceros, pero la mentira
como la verdad tanto como la verdad absoluta son el
limite de lo que puede ser aceptado”.
Y feliz de ese hallazgo grito a sus hermanos ¡Escuchad,
escuchad el sonido de los pájaros que cantan
sin otro interés que el de amarse y sentirse
dichosos! ¡Solo permanece la ilusión de
lo que vendrá!”
Así entre el regocijo por el rescate de valores,
entre la dulzura, la ficción y la realidad, entre
moralejas, narraciones, enseñanzas, transcurre
“Urbi et Orbi”, titulo del cuento de Tomas
Calello que encontramos en la Antología de los
Ocho “A un Paso de la Soledad y a Medio de los
Sueños” comentada anteriormente. Sucede
que el autor marca una intención, revela esencia
desde lo interior de lo humano para finalmente proponer
de manera muy sutil una lógica reflexión,
sin lugar a dudas, pensar, hacer buen uso del análisis
y justamente, hurgar en lo noble que tenemos a veces
dormidos o en la indiferencia.
En la misma antología aparece una voz fuerte,
atrevida, sublevada y cargada de decisión, dice
Maria Susana Bellver Zambrini, “Al escribir, cierta
plenitud de la vida se me acerca y honesta y humildemente
trato de vivir”/ ...Se me dieron esas palabras,
las oscuras y las dulces. Otras las encontré
yo y por eso creo que seguiré escribiendo para
siempre/.../ Por el tiempo que compartí con mi
madre, yo escribo”.
No hay reversión, la decisión esta tomada
y se concreta. En “Consuelo Cíclico”,
(cuento corto) Susana va del sueno, de lo idílico
a la concreción, viaja a través del tiempo
con las lecturas identificándose con autores
de la Edad Media, recorre historias, alza el vuelo:
“.../ Soy la maestra; para algunos la Maestra.
Creen que la mejor. Se reúnen y me buscan para
cada charla, exposición, explicación que
todas son, según ellos, dignas de ser escuchadas,
anotadas y aprendidas... /... /. Por algún tiempo
no sé si permanezco sonando o vivo despierta.
Pero los libros de mi mesa de luz son varios: veo Hojas
de Hierba de Whitman, The Prince and the pauper, un
tomo de la Enciclopedia británica, un Diccionario
esotérico. La Europa del siglo XVII. En mi despertar
se caen hasta el piso Asia Contemporánea y Atlas
Histórico mundial... Sobre mi cama saludo a Virgilio.
/
.../ Reconozco que muchas horas después, cuando
la noche entre en mis ojos, llegara mi inspiración,
el ilham, la fuerza individual que nace en mi corazón
y que puede llegar a través de un sueno auténtico.
/ De las sombras aparecerá el consuelo y una
luz clareará para abrirme las puertas iluminadas
y académicas de un salón inmenso... /”
Por otra parte, la antología goza de interesantes
voces en la poesía. Encontramos una poesía
comprometida, un decir vuelto acción, convocatoria
permanente que insta, vuelo poético y sugerente,
así nos dice Alberto Noguerol en su texto “Hay
Que Volver”, de donde extraemos un fragmento.
“/ ...Juntar las pertenencias, las migas y los
trastos y arremeter, con furia, desde abajo/ Practicar
el retorno sin huidas/ hacerlo sin piedades y sin lastimas/
para no lastimar nuestras heridas por respeto solemne
a las desgracias/ Hay que volver y comenzar de nuevo/
hacerlo con prudencia, con cuidado/ pero siendo coherente
con la vida.../ masticando bronca, esquivando piedras/
combatiendo al presente mas salvaje/ pero hay que hacerlo,
es nuestro pacto/ el juramento mutuo, nuestro propio
salvataje./”
En “Despertar”, con una voz más íntima
Maria de las Mercedes Alfonso nos regala como en un
hilo de voz que bulle desde lo hondo con satisfacciones
infinitas los siguientes versos:
“/ ...Ya llega.../ Un crescendo de tacto sublimado
apura el goce intenso./ El abrazo sella el ancestral
contacto de los cuerpos y los amantes gimen de placer/
en compañía de la soledad más cruel.../”
Con esa solemnidad de canto al amor, a la vida, con
ese brote de ausencias y desamores, de fatiga, atropello
y entrega. Omar Achea en un fragmento de su poema “Entrega”
dice:
“/ .../ Puedo darte de mí alegrías
matinales.../ ...el mejor de mis sueños.../ ...
caricias no pensadas.../ ...motivos para disfrutar de
un día lluvioso o soleado.../ ...un silencio
acogedor.../ ...un poema.../”
Claudia Teresa Parini con buen manejo de la técnica,
crea situaciones disímiles, juega con ellas hasta
lograr lo que se ha propuesto. “Cerca del Mar”,
(fragmento)
“/ ...Una ola empapó su rostro, visualizó
a su familia entera, (no pudo mirar hacia atrás)...
no escuchó gritos, pero sintió que alguien
estaba llamándolo... quiso confundirse entre
las olas cuando una mano fuerte lo obligó a reaccionar...//
Se despertó sobresaltado esa mañana. Elisa
estaba de pie junto a él, apenas lo miró
y salió del cuarto...// ...No termino el café,
cruzo la calle y mientras mojaba sus pies en el agua
no pudo ver a nadie... quiso visualizar a Elisa y siguió.../
...tampoco lo frenó la imagen de Luis.../
Finalmente encontramos en Jorge Horacio de Prado una
dulce lectura a través de sus líneas aún
cuando los asuntos desplomen el ser, así sucede
por ejemplo en “Sin Sombra”, con un simbolismo
extraordinario, y el magnifico tratamiento del tema
en cuestión. En “Introducción”
nos dice Jorge Horacio con gran carga lírica
donde mezcla descripción y narración con
elegancia:
“/ ...Dormiré ahora, y quizás no
te encuentre en mis sueños, cuando ellos se marchen
con la mañana y la luz del sol empañe
mi ventana, tu presencia intangible invadirá
mi cama respirándome al cuello. Estarás
abrazando mi desgracia, mordiendo mi descanso, instalándote
en mis cosas, transformándote en nada y ocultándote
en todo/”.
Siete autores en apretada síntesis que expongo
ante ustedes esta vez como prometí y un octavo,
Guillermo Peluffo, tratado en el trabajo anterior. Ellos
han dado nacimiento a esta antología “A
un paso de la Soledad y a Medio de los Sueños”,
la que marca una etapa nueva en sus vidas después
de muchos lustros con las letras ahogadas en el alma.
Ahora cada uno instala un nuevo vuelo y nos hacen partícipes
en este mundo nuestro donde la palabra estalla enérgica,
sublevada y suave. |