El
poeta transita, no descansa, palpita y está henchido
aún desde su dolor o su alegría por el
hecho de ser, permanecer y hacer de todos y para todos,
su poesía. Así es toda la obra poética
del ensayista, crítico y poeta nacido en Guantánamo
y radicado en Santiago de Cuba, Marino Wilson Jay. Tiene
publicado los poemarios Así comenzó la
alborada (1982), Granada la bella (1987), Yo doy testimonio
(1987), Tres poemas (1994), El libro terrible (1994),
El cuaderno malo (1999), Poesía funesta (2002),
además el libro de ensayos Peligro: aquí
se habla de poesía (2000) y la antología
Ecos para su memoria, con poemas de autores cubanos
dedicados a José Lezama Lima. En el 2000 obtuvo
el Premio Pedro Correa Vázquez convocado por
el Taller Internacional de Poesía con Veinte
poemas de horror y de misterio (2002). Ha obtenido otros
premios en Cuba, Estados Unidos y Argentina. Preside
la Asociación de Escritores de la UNEAC en Santiago
de Cuba. Retomamos del libro Poesía Funesta dos
muestras donde como estallido, con gran uso de la palabra
Marino Wilson, hombre agudo y sensible, extraordinariamente
humano nos sacude con sus enérgicos y furiosos
gritos. Piensa en los amigos dispersos por el mundo
y dice en uno de sus versos mezcla de añoranza
y ternura. ..."Quizás en algún sol
volveremos a brindar por la única lluvia dulce
en el rocío."
VISION
Humanos
Nos hemos detenido en el futuro,
nos hemos detenido en el futuro.
Y él nos quita los ojos del presente,
y él nos quita los ojos del presente.
ESOS DOS
No hubo margaritas para ser arrojadas al animal
y ellas en oración humillan
al individuo repartidor de zanahorias.
Ese gesto hace pensar en una mañana
en la que el ansia no necesite flores para
sacar su inteligencia.
Hemos sido elegidos para dar fe sobre
algo que no se sabe qué es.
La sangre ofrece su idioma.
Algunas luces pintaron nuestros rostros
en el polvo
y la carne permanece con la muerte
porque en otro cuerpo nace su clarín.
Por animales ya los ojos no esperan al
Profeta que haría los trabajos en las noches
y los días.
El tiempo pasa.
La luna se ha convertido en una vieja,
tampoco hay humedad cantando en el rocío
y ninguna rosa presume con su reino.
No importa.
SOLOS EN EL UNIVERSO
Poesía,
monta tu cólera
Después de tanto referirte a la luna
allá no hay nadie,
no hay nada como no sean los sueños
decepcionados
Poesía
ahora vete a las estrellas y no traiciones
tu afán de encontrar algo con que seguir
nuestra vigilia.
Y si en ellas también está la soledad
no vayas al encuentro del sol,
es el bravo, es el rey de los marginales;
comerá tus versos
o hará añicos tus estrofas.
Regresa pues a la Tierra, Poesía;
prosigue el destino para romper la noche.
Canta hasta enmudecer. |