Llegar
a multiplicarse en ecos. Tal vez esta expresión
suene demasiado grandilocuente si la concebimos aislada,
sin embargo, cada día estoy más convencida
de que todo tiene un por qué, en la vida existe
un antes y un después y pienso que desde este
punto en que nos ubicamos, en que estamos, en que somos,
volvemos el pensamiento, la vista al ayer lejano o reciente,
al tiempo por llegar en un instante o más adelante.
Digo todo esto luego de adentrarme en la lectura de
tres hermosos poemarios llegados a mis manos a través
de Alicia, y no son precisamente hermosos por la forma,
he aquí, la más dulce satisfacción,
más allá de que todo libro es hermoso,
aunque no todos libros nos satisfagan.
Se tratan de los poemarios: Mar Dulce, Antología
Personal (1988); Del Gaucho y Otras Yerbas, (1991) y
Por Siempre Grecia (2001) de la poetisa Bonaerense,
Liliana Susana Doyle.
Liliana, nacida en San Fernando en 1951, es, profesora
en Letras y goza de un amplio curriculum, con menciones
y premios otorgados a su magnífica obra. Es miembro
de la Sociedad de Escritores Argentinos
Tres poemarios que recogen en esencia un ir y venir
en medio de sinsabores, desesperos, sueños rotos,
confianza en el ser y por naturaleza propia, virtuosa
búsqueda y confianza en un mañana justo,
reverdecido, donde los soles penetren y cierren horrendas
heridas.
En Mar Dulce, dice Liliana Doyle con el título
“América, Mi Patria”, que data del
13 de noviembre de 1982, para luego seguirse descubriendo
en otras páginas, en otros libros y es que aunque
nacida en Argentina, Liliana siente su amor enardecido
y agigantado por su Patria Latinoamericana y toda América
a quien le canta.
/ Yo sé que estás cansada/ de tantas injusticias/
de hambre, de miseria/ .../
/ de ser siempre humillada/ por otros/ los que pasan/
los que no son tus hijos/
/ los que no oyen tu llanto/ dentro de tus entrañas/
/ Yo sé tu voz antigua/ ancestral y callada//
Tus templos y tus ríos/ tus valles y montañas/
/ Yo te amo porque siento/ que mi sangre está
atada/ al beso de tu viento/
/ a tu tierra, a tu raza/
/ Volcanes en el pecho/ y miel en tu palabra/
/ mi sangre está en el centro/ caliente de tu
alma/
En su poemario Del gaucho y Otras Yerbas, Liliana Doyle
nos revela con un caudal de imágenes extraordinarias,
sensitivas, el azaroso espacio en el que se fundamenta
nuestra existencia como identidad. Su verso es elegante,
delicado, con un rico ritmo interno que marca situaciones,
como si cada palabra dibujara epopéyicas circunstancias:
el cielo y la libertad, la guitarra y la noche, los
nativos y los inmigrantes, el mate; y es el gaucho,
el criollo y su tierra, sus sueños. En Liliana
está su Patria, y ella se concentra con amor
y convicción la Patria Grande, nuestra América,
pero sin obviar esos primeros asentamiento y donde se
junta la sangre negra.
Escogemos su poesía “Gaucho y El Zambo”.
Gaucho
/ Mestizaje de razas y de orgullo/ altivez de la sangre
americana/
/ Te aferraste a la tierra como un yuyo
que se bebe en su savia la mañana/
/ No quisiste rendirte. Todo tuyo/ se abría el
devastado panorama
de la pampa infinita y el arrullo
del viento en pajonales de oriflama/
/ Tu sangre se perdió en la independencia/
/ Tu grito resonó en la montonera/
/ Apasionado y fuerte fuiste fuego/
/ Corazón de la tierra. Tu querencia
es la pampa que brilla mañanera
y te acerca hasta Dios como en un ruego/
El Zambo
/ África misteriosa de tambores
donde habitan la magia/ y el reclamo ancestral de tus
mayores/
/ De la lenta agonía de los barcos cargueros
surge una nueva vida/
/ Los ojos asombrados de tu madre// habrán visto
mecerse el ancho río
dorado por el sol/
/ Desde los campos te llamaba tu padre// con el ronco
lamento silencioso
de su callada voz/
/ Y es así que en tu cuerpo confluyen dos misterios/
la selva exuberante y luminosa
y la pampa infinita como el mar/
Por Siempre Grecia, dedicado a su profesora de griego,
es en esencia, a mi entender, un merecido homenaje a
la literatura Griega, a esa cultura milenaria y desde
donde nos hemos nutrido para reafirmar nuestra propia
lengua y para recrear nuestra historia. Del mismo título
retomo esta extraordinaria poesía.
Por Siempre Grecia
/ Perícles. Pitágoras. Homero/ Anaximandro
y Tales de Mileto/
/ Parménides. Heráclitos y Esquilo// Protágoras.
Sófocles. Arquímedes/
/ Sócrates rodeado de discípulos// Platón
carga en sus hombros a Aristóteles/
/ Homero desafía los misterios// Herodoto abre
las puertas de la historia
y Praxiteles copia el universo// Píndaro, Safo:
la poesía, en espacios, sonidos
y silencios/ Jenofonte y el mar en nuestros ojos/ Aristófanes
lega su ironía a
través de los siglos y los siglos/
Ostracismo. Democracia y teatro/ Medea y la Medusa dan
la mano
A cortejos de faunos y bacantes// Jasón vence
los abismos de los mares
Y se lleva el dorado vellocino// Nos perdemos en eternos
laberintos
Donde un torpe Minotauro nos acecha con su aliento infernal/
/ Edipo sufre su condena horrenda y los dioses y diosas
del Olimpo
bailan en el aire del recuerdo entre las piedras y los
olivos/
/ Eurípides ya no cree en ellos y prepara el
futuro para un nuevo Dios
que vendrá en el tiempo/
/ Bajo el cielo azul crecen las sombras// Los fantasmas
de espíritus/
/ Palabras que los nombran nos rodean y somos lo que
somos
Porque ellos marcaron un camino: conocer lo infinito,
lo grande y lo pequeño/
No hay asombros, parece que para Liliana Susana Doyle,
la búsqueda es una constante, parte de lo particular
a lo general con esa extraordinaria sensibilidad desde
donde la palabra es comunión y reverbera, donde
el nexo no se pierde, el matiz ubica para hacernos reflexionar,
recrear, reafirmar.
Enhorabuena, le digo a la poetisa; y a través
de esta sencilla apreciación los invito a que
busquen sus obras y las disfruten. |