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NBuenos
Aires desde Santiago, Chile |
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| Los
poetas de Buenos Aires |
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Los poetas de Buenos Aires
no son muy distintos a los poetas de otras latitudes,
pero hay algunas características que los hacen
especiales.
De partida, disponen de una ciudad que a través
de sus millares de cafés, les permite reunirse
a compartir esos interminables monólogos en que
se pondera la obra propia y se denigra la ajena.
Esos mismos cafés se convierten desde el miércoles
y hasta el sábado en lugares de declamación
e intercambio, bautizados como “Cafés literarios”,
la mayoría de ellos conocidos a través del
nombre del anfitrión habitual. Algunos piensan
que estas reuniones no aportan demasiado a la poesía
en sí misma y, al contrario se convierten en sus
enemigos al permitir la existencia de grupúsculos
encerrados dentro de las paredes de sus particulares concepciones,
que no se oxigenan en el conocimiento global, ni contribuyen
al desarrollo del género a través de la
confrontación abierta de las ideas. Puede ser,
pero en uno de ellos tuve el honor de conocer a Olga Orozco,
seguramente la poeta argentina contemporánea más
importante, quien no sólo no rehuyó oírme
decir algunos poemas como invitado, sino que después
hasta tuvo el gesto de hacerle a mis pobres versos un
generoso comentario. Como persona, puedo admitir que ese
no haya sido un momento crucial para la historia de la
poesía; pero para mí, como poeta, un instante
de gloria que me ayudó a escribir con más
dedicación y entusiasmo.
La heterogeneidad de los grupos literarios o movimientos
poéticos que se reúnen en estos cafés
literarios, puede ser abusiva y no en todos los casos
muy aportante al desarrollo de las letras trasandinas.
Pero constituyen una fotografía estentórea
de la realidad poética argentina o al menos de
su Capital Federal, siempre bullente y siempre dispuesta
a asumir nuevos derroteros.
Es cierto que muchos de estos grupos producen sus propias
revistas o publicaciones, no siempre muy atildadas y muchas
veces poco perseverantes.
Personalmente, no me cabe duda que en Argentina las publicaciones
literarias son excesivas, no puede ser que cada barrio,
pueblo o ciudad, cada grupo, subgrupo o tendencia, pretenda
impulsar iniciativas de este tipo, sin otro control de
calidad que la perseverancia de un comité editor
a veces tan pequeño que lo conforma solamente su
dueño, quien por falta de preparación o
a veces por conveniencias materiales, termina publicando
todo lo que le llega o, lo que es peor, lo que le envían
sus amistades. Justos pagan por pecadores y, hoy por hoy,
y a pesar de la subsistencia de revistas de mucha prosapia
fundadas alguna vez por algún prohombre de las
letras, prácticamente no existen publicaciones
periódicas de trascendencia, que marquen pauta
en el exterior, como alguna vez sucedió en tiempo
de Borges y sus contemporáneos.
Sin embargo y a pesar del panorama ya descrito, la situación
de la poesía argentina es muy superior a la mayoría
de los países sudamericanos, porque al menos mantiene
una efervescencia activa que constituye el caldo de cultivo
de su sobrevivencia.
En Chile, donde pueden existir en este momento poetas
muy valiosos que han podido regenerar al menos parcialmente
su histórica tradición literaria en este
género y donde la dispersión y grupusculación
no impiden el reconocimiento de un canon más o
menos aceptable por la mayoría, sin embargo cada
vez son menores los espacios para darlos a conocer, aunque
sea dispersa y voluntariosamente, como sucede en Buenos
Aires; y los cafés no proliferan en las esquinas
de Santiago para intercambiar los monólogos de
rigor, aunque se esté avanzando en tal sentido,
ya que por estos días ya existen algunos atractivos
cafés donde se puede acometer en un ambiente propio
la tarea de debatir el arte (v. gr. al lado del Museo
de Bellas Artes, al costado del Teatro Municipal y en
el Parque Balmaceda en Providencia) y se han instalado
librerías-cafés de buen nivel y estilo.
Ojalá que estos y otros muchos lugares, sirvan,
sobre todo, para reunir el disperso rebaño de la
poesía, antes que el lobo del materialismo (con
la piel de la globalización o de tantas otras de
que dispone) se los trague de un bocado. |
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"BUENOS AIRES DESDE SANTIAGO, CHILE" » |
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