| |
Primero
la caverna, espacio protector del nómada
solitario y silencioso, luego la madera, formando
la armonía de la cabaña primitiva.
Monumentos funerarios, templos majestuosos: vivir,
morir, adorar a los dioses.
Manifestación de las artes, cuna de la
filosofía, ámbito de la crueldad
y la locura. Ágoras, mercados, teatros,
pero también circos y prisiones.
Expresión del espíritu elevándose
hacia Dios, gloria y recogimiento del gótico
en las catedrales y en los claustros medievales,
austeridad de la piedra. Luego el renacimiento
del hombre creador y centro del universo, explosión
de la sensualidad en la lujuria del barroco.
Utopía de un mundo mejor. "Menos es
más" en la pureza de las formas y
en la nobleza de los materiales.
Laberintos, ejes monumentales, tramas urbanas.
Ciudades jardines, ciudad satélite, urbes
desoladas de cristal y acero. Hacinamiento de
fabelas y villas miserias.
¿De que hablamos cuando hablamos de arquitectura?
Líneas, planos: espacio. Contenido y continente.
Símbolo, función y forma.
Y también la ciudad donde nacimos, nuestro
hogar, la escuela, el barrio donde jugamos, la
fábrica, la oficina, los lugares de nuestra
vida... las huellas que el hombre va dejando por
el mundo. |
|