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Un
gesto atraviesa el espacio, hace nacer la forma.
La forma se entrama con el tiempo
Y
lo extraño de nosotros nos danza.
Del temblor al estremecimiento los lugares surgen
del espacio.
Giros y piruetas para descentrar al vértigo.
Inhalación del movimiento en el pliegue.
Espasmo del dolor vertebrado en el arco de la
angustia en el latigazo del lamento.
Acariciar lo inefable.
Entrever en la extensión de la mano el
roce de la piel de Dios.
Elevar los pies con la elocuente amplitud de la
fe, con el coraje del salto, las diagonales del
tedio que fuga, las espirales del asombro y la
pasión, el desafío de la dicha en
el vértigo del infinito.
Planos y densidades en los torbellinos de la furia
y el pánico, languidez que cae haciendo
lluvia en la tristeza...
Un cuerpo es el soporte... Un columpio entre cielo
y tierra.
La excitación de un vacío que gravita
en el crepúsculo. |
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