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v1:
...los dos hijos de Latona ...: el sol y la luna.
v2:
... por el Carnero y Libra cubiertos ...: cuando el sol está
en el signo de Aries (Carnero), y la luna en el signo de Libra,
(Balanza), y están entonces en lados opuestos.
v3:
... juntos en el horizonte se muestran ...: ambos astros, en la
situación del comentario al v2, se encuentran simultáneamente
sobre el horizonte, como si éste los pusiera a uno y otro
lado.
v4-5:
... y tiempo se da en que el zenith los iguala ...: el zenith,
punto más alto de la bóveda celeste, al cual son
referidos los dos astros, durante un breve período actúa,
como ha sido dicho, como el punto de suspensión de una
balanza, en cuyos dos platillos (uno en cada platillo), están
los dos astros en equilibrio. Por eso: los iguala.
v5-6:
... cambiando de hemisferio, consiguen liberarse ...: al seguir
el sol y la luna su movimiento, el equilibrio señalado
en el comentario a v4-5, se rompe. Por eso: consiguen liberarse.
v9:
... el punto que me atrajo ...: Dios.
v11-12:
... en sede... de todo lugar y tiempo ...: en el reino de Dios.
v13:
Comienza Beatriz en este verso la explicación a Dante,
de la creación de los ángeles.
v15:
... decir pueda: Subsisto ...: subraya Beatriz la intemporalidad
de Dios.
v18:
... nuevos amores ...: las potencias celestiales.
v20-21:
... que el antes y el después corresponden al discurrir
de Dios sobre las aguas ...: ratifica Beatriz la intemporalidad
de Dios, para el que no hay antes ni después.
v24:
... tal del arco de tres cuerdas tres saetas ...: la forma pura
(los ángeles), la materia, y la conjunción de ambas
(el cielo), surgieron simultáneamente de la voluntad de
Dios.
v25
a 30:
ratifica Beatriz la simultaneidad de la Obra de Dios.
v31:
... a las substancias ...: los ángeles.
v33:
... el acto puro ...: Dios, según la concepción
tomista.
v34-35-36:
Llegamos en estos versos a las ideas que son llave para la comprensión
de lo que Dante expone. Se puede decir que dos son importantes:
la de los cielos, ya resumida en Paraíso, Canto II, Introducción
a las notas, y la que ahora vamos, sucintamente, a esbozar: el
concepto de acto y el de potencia.
El primero que hizo de esto importante tema filosófico
fue Aristóteles. Se ocuparon después los platónicos
y neoplatónicos, entre otros muchos; y por haber sido preocupación
importante de Aristóteles, los escolásticos medievales,
de quienes lo toma Dante, que se ajusta en especial a las ideas
de Santo Tomás. Desde entonces hasta la actualidad, el
tema ha sido ampliamente reelaborado.
Un símil nace habitualmente en los expositores cuando se
habla de acto y potencia: el de materia y forma, en el que la
materia equivaldría al acto, y la forma a la potencia.
Símil que ilumina en parte, y confunde en otra.
En el acto, lo que es posible se hace real. Y es este el punto
en que la contraposición acto-potencia se vincula con definiciones
ontológicas, porque si en el acto lo posible se hace real
se plantea la posibilidad del ser: acto es lo que "es".
Esto lo sabemos sin advertirlo; en nuestro lenguaje, la palabra
"actualidad" que tanto se emplea, significa al mismo
tiempo presencia y entidad real. Y para esbozar el concepto de
potencia recordaremos uno de los muchos ejemplos de Aristóteles
en su Metafísica: si tenemos una semilínea, se trata
de algo actual, pero que en potencia está comprendido en
la línea, que lo posee (lo poseído es la semi-línea).
El ser de lo actual está comprendido en el ser de la potencia.
En el pensamiento escolástico se distinguió en el
acto lo que determina al sujeto, es decir la forma, y lo que constituye
la esencia del sujeto; con lo que el acto se confundiría
con la existencia (en el sentido ontológico), del sujeto.
Se distinguió también lo que forma parte del sujeto:
eso constituiría el concepto de propiedad. Y si pensamos
que el sujeto en cuestión puede ser el hombre o Dios, advertimos
la complejidad posible, especialmente en el caso de la divinidad,
por sus especiales atributos.
Corresponde no caer en el solo concepto dinámico de potencia,
es decir, como la posibilidad que transcurre al acto. Porque existe
la potencia estática, como posibilidad en espera: es la
potencia que los escolásticos llamaron potencia lógica
u objetiva, porque aunque no derive en acto, tiene clara tendencia,
que está en suspenso. La otra, la que trasciende al acto,
la llamaban subjetiva, palabra que para ellos no tenía
el significado psicológico que hoy le damos; designaba
la concreción en un sujeto.
Naturalmente, las disquisiciones, especialmente en los teólogos
de la Edad Media, eran mucho más ricas, y exigirían
reflexiones más extensas.
v34:
... lugar más bajo a la potencia pura reservó ...:
la potencia, se dijo más arriba, es posibilidad; entre
esas posibilidades puede estar lo corruptible: por eso la puso
en el lugar más bajo.
v35-36: ... en medio potencia y acto ató ...: el cielo.
v37:
... Jerónimo ...: San Jerónimo, uno de los cuatro
grandes doctores de la Iglesia latina (con él el papa Gregorio
Magno, y los obispos Ambrosio y Agustín), nació
alrededor de 344 en Panonia (la actual Hungría), y fue
educado con cuidado en Roma, donde llevó vida de alegre
estudiante. Sus padres eran cristianos, y en él la visita
a las catacumbas y a las tumbas de los mártires inspiraron
la fe. Se retiró a vivir como anacoreta a los desiertos
de medio Oriente, donde se entregó al estudio ardiente
de los textos sagrados. Tradujo al latín el Antiguo Testamento
y, vuelto a Roma, el Papa San Dámaso lo nombró su
secretario. Desarrolló allí una intensa labor intelectual,
traduciendo y comentando textos sagrados y escribiendo doctrinariamente
contra los herejes de la época. Vuelto a Medio Oriente,
murió en Belén en 420.
v38-39:
... previos al otro mundo ya prevalecieron ...: ha habido gran
controversia teológica acerca de si los ángeles
fueron creados junto con el mundo, o por Dios antes de esa creación.
A esta última opinión adhirieron San Jerónimo,
San Gregorio Nazianzeno y otros altos prelados de la Iglesia.
De la primera, que acepta Dante, fueron partidarios Santo Tomás
y San Agustín; ... otro mundo ...: el nuestro.
v41-42: ... el glosador del Espíritu Santo la escribió
...: los que están de acuerdo con Santo Tomás hacen
pie en un versículo del Eclesiástico Siracida XVIII,
1: "El que vive eternamente lo creó todo por igual".
v44:
... esos motores ...: los ángeles.
v46-47:
... estos amores ...: los ángeles.
v51-52:
... vuestras nociones turbó ...: caída de los ángeles
rebeldes.
v56:
... orgullo ...: del demonio.
v76:
... estas substancias ...: los ángeles.
v82:
... allá ...: en el mundo de acá abajo; ... sin
dormir se sueña ...: se fantasea.
v84:
... con más culpa en uno que en lo otro ...: más
culpa que los que creen de buena fe en lo erróneo, tienen
los que alteran a sabiendas la verdad.
v103:
... Tanto Lapi y Bindi ...: nombres que en esa época eran
muy comunes en Florencia: Lapo, de Jacopo, y Bindi, de Ildebrando.
v116-117:
... con tal que se ría, se hincha la cogulla ...: si se
cae en lo insubstancial (se ríe), el predicador se siente
halagado (se hincha la cogulla).
v118-119:
... el pájaro que en el vértice de la capucha ...:
es el diablo.
v124:
... Puerco de San Antonio ...: habla de San Antonio el cenobita,
nacido en 250 en Coma, pequeño pueblo cercano a Heraclea,
en el Alto Egipto. Famoso por su vida retirada en los desiertos,
y tentado por el diablo que se le apareció bajo las más
diversas figuras. Se lo representa con un pequeño puerco
a los pies, el que significa el diablo tentador.
Muerto el 17 de enero de 356, a los 105 años de edad, su
sepulcro, por su voluntad, permaneció ignorado. Durante
el reinado de Justiniano en Constantinopla, en el año 561
el cuerpo de San Antonio fue encontrado por una revelación,
y fue transferido a la Iglesia de San Juan Bautista en Alejandría.
En 635, por la invasión de Egipto por los sarracenos, fue
trasladado de Alejandría a Constantinopla. Y alrededor
de 1050, Jocelin, señor del Delfinado, cuando una peregrinación
a Tierra Santa, traslada las reliquias desde Constantinopla a
La Motte-Saint Didier, que más tarde se llamó San
Antonio en el Delfinado. El Papa Calixto II hizo construir en
1119 una Iglesia con el nombre de San Antonio de Vienne, y el
culto de San Antonio en Francia adquirió cada vez más
vigor. En especial cuando en la zona hubo epidemia de una enfermedad
contagiosa que se manifestaba por inflamaciones intensas internas
y externas, a la que se llamó fuego sacro, y que en muchos
casos fue curada por la invocación de San Antonio. Se fundó
entonces el Hospital de San Antonio de Vienne, y los monjes que
lo atendían constituyeron la congregación de los
padres Antonianos. El símbolo del Hospital fue la imagen
de San Antonio, con el agregado de unas muletas, y llamas, que
representaban el fuego sacro; y un pequeño puerco con una
campanilla. Esto último, que se vincula con los versos
de Dante, proviene de lo ya dicho con respecto a la imagen de
San Antonio, y a que a los padres Antonianos, para sufragar los
gastos del Hospital, se los autorizó a criar cerdos, que
vagaban por la vecindad y eran alimentados por las gentes, que,
en su devoción, permitían a veces que entraran a
sus casas. La campanilla les fue agregada para denotar su presencia.
v130:
... esta natura ...: la naturaleza angélica: los ángeles.
v133:
... Daniel ...: Daniel en su sueño: en la visión
del Anciano y el Hijo del Hombre ve que:
"Un
río de fuego corría
y manaba delante de él.
Miles de millares le servían,
miríadas de miríadas estaban en pie delante de él".
(Dn VII, 10).
Esos miles de millares eran ángeles.
v136:
... la suma luz ...: Dios.
v137:
... ella ...: la natura del v130.
v139-140-141:
Cada ángel recibe la luz divina según su capacidad
de amar.
v143:
... espejos ...: los ángeles.
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