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Mi casa
me avisa cuando hay sudestada
"Yo mismo fui recolectando las botellas, y los elementos que conforman
la estructura, el flete es mi osamenta, la escasez de medios, e imposibilidad
de comprar ladrillos, cal, cemento, chapas, piedra, etc., me llevó
a realizarla de esta forma. Siempre quise que mi casa fuera distinta a las
otras, no cuento con medios, pero sí con creatividad, y la suficiente
fuerza como para poder realizarla, aquí aplico el concepto que manejo
corno escultor, que es el respeto por la materia, a través de la estética
y un buen manejo técnico, enaltecer el material para convertir un
hierro o una chapa herrumbrada en algo bello y sensible.
Elegí el camino más difícil, tanto en la vida como en
el arte, con materiales nobles cualquiera puede hacer algo, pero de esas
cosas que obtengo del cirujeo, allí ya es otra cosa.
Mi maestro en el arte ha sido el poder de observación y esas ideas
locas como dicen los que me conocen. Albertazzi me enseñó los
rudimentos de la escultura y a soldar, cuando de muchacho trabajaba en su
negocio de carteles fueron dos años bárbaros llenos de cosas
nuevas. Luego empecé Bellas Artes pero cierta autoridad en aquella
época de la escuela (tiempos de uniformes) me echó por ser
des-prolijo y distinto, además decían que era burro que no
sabía dibujar. Y bue-no, pobres, no sabían nada de lo que me
estaba pasando por dentro. Hoy en mis exposiciones veo a alguno de ellos
y muy circunspectos me dicen, felicitaciones y adelante Tito, yo les digo
gracias ¿y su obra cómo anda?... en fin, se piensan que por
que soy pobre, soñador y me dedico a hacer este tipo de arte no soy
alguien al que han de tener en cuenta. Claro en esta sociedad de consumo
y ostentación, soy un ave rara.
Esta casa, que ya tiene en sus paredes 32.000 botellas en vez de ladrillos,
no es la primera un tanto extraña, tuve otra donde termina el asfalto
del río, allá por donde están los botes de los pescadores,
era la copa de un árbol, allí armé una casilla muy linda
de cuatro por cuatro y viví bastante tiempo, tenía luz a batería,
mi tocadiscos y radio, junto con mis herramientas. Tenía 17 años
cuando la construí, ayudado por un norteamericano, piloto de helicópteros,
ex combatiente de Vietnam.
Tengo cuatro hijos a los que quiero mucho Vanesa, Gisell, Gastón y
Anyí.
Mi madre, Maria Echebeste, me transmitió el gusto por la música
clásica y la literatura universal. También admiro a Antonin
Artaud, Celedonio Flores, el flaco Spinetta, Rimbaud y Wagner.
Soy socialista, soy como la obra que hago que tiene un gran contenido y sentido
social, pero cuidado, describo el medio ambiente que me rodea, no me van
las ideas y conceptos foráneos que nada tienen que ver con mi realidad,
el en-torno natural y condición cultural de mi pueblo. El no tener
prejuicios con materiales de desecho, e intentar ele-varlos a través
del arte en la consi-deración valorativa, hace que me considere un
artista social, y bueno, ese es mi estilo de vida, yo no milito en ningún
partido político pero pienso así.
Mi casa me avisa cuando hay sudestada... es sencillo, como los picos de las
botellas están hacia afuera y sin encorchar, el viento del sudeste
penetra en ellas y al salir pro-duce unas melodías tenues y bellas
que me avisan que se viene el agua y que tengo que salir de aquí..."
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